Residua

Instalación interactiva

Festival “Tecnoescena 08″, Centro Cultural Recoleta. Noviembre 2008.

Residua es una instalación interactiva performática para personas con telefonos celulares, cantante lirica y software. Fue estrenada en el Centro Cultural Recoleta en noviembre de 2008, en el marco del Festival Tecnoescena. La instalación prevé dos estados: un modo de instalación autónoma y otro de performance en vivo. Antes de ingresar a la sala, los espectadores son informados del funcionamiento: Los espectadores ingresan a un espacio construido con hojas de papel blanco que, en un principio, se conserva prístino. El público puede transitar por este espacio. En ese papel en blanco queda registrado el paso de los participantes. Las huellas, las pisadas y el propio transitar de los cuerpos deteriora esos papeles. La instalacion permite el transito hacia dentro y fuera a traves de esas paredes de papel.

Una vez alli los espectadores son invitados a enviar un mensaje de texto a un numero predeterminado. Los textos enviados al sistema aparecen proyectados en las paredes de la escenografía; a su vez, un sintetizador de voz los canta. En ese momento se inicia una búsqueda en Internet al respecto de esos mensajes que devuelve fragmentos de oraciones extraídos de los resultados obtenidos. Para esa busqueda se utilizan diversos buscadores como Yahoo y Google. Toda la información tanto de los textos ingresados, los numeros de los celulares participantes y las busquedas devueltas son almacenados en una base de datos. Junto a los textos enviados por los espectadores comienzan a aparecer todos los resultados obtenidos en las busquedas.
Comienza así el proceso de polución, degradación y contaminación del espacio. Un espacio que se escribe virtualmente ya que esos textos desapareceran al terminar la funcion. El objetivo es que el ingreso de palabras en el sistema provoque un exceso de información tanto visual como sonoro creando así un entorno espectral, sucio pero a la vez poético y metafórico.
El espacio se contamina por el progresivo aumento de información visual y auditiva, en una serie de acciones y respuestas encadenadas que inciden en el movimiento y desarrollo de la obra.
Un software especialmente diseñado recompone esos textos y los conecta visualmente unos con otros a partir de algoritmos de reconocimiento de contexto y sistemas lingüísticos adaptados para tal propósito.
La colección de oraciones evidencia juegos polisémicos. Las conexiones entre los textos suponen un nuevo uso original del lenguaje.
Las oraciones encontradas visualizadas en este espacio representan el uso banal de las palabras, que por si solas, son carentes de emociones. Al escuchar un otro una palabra, esta se carga de sentido, en función de la interpretación que ese otro hace de ella. El hecho de mostrar y develar todas las oraciones o pedazos de textos en que se encuentra esa palabra enviada pone en evidencia ante el espectador mismo muchas de las dimensiones posibles en que puede ser comprendido ese vocablo.

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La palabra es la materia y la oración es el residuo que en el caso de esta obra, se propagan sin límites. Residua es el excedente, el gran caudal de información inutilizable, la despersonificación, es la pérdida del sentido en todo ese sinsentido que se muestra, obsceno, banal. Son desechos.
La instalación permanece en modo autónomo alimentadose de los mensajes de textos de los espectadores, hasta llegar al momento de la performance. En esta segunda instancia, una cantante lírica irrumpe en el espacio y lo interviene mediante la entonación de diferentes fonemas.
“La mente tranquila –el alma pura- consigue liberar a las cosas de su sentido, de su palabra y permite captar su esencia”
La cantante debera entonces lidiar con esos desechos. Su misión trascendental es limpiar el lugar.
La cantante atravesará el espacio cubierto de hojas y tendrá la posibilidad de decir (cantar) letras o fonemas de cualquier palabra que se esté visualizando en ese momento dentro de la instalación. Será la cantante quien decida que letras cantar, la decisión estará basada en hacer que todo lo escrito allí pierda sentido, entonces buscará decir letras o fonemas claves para la legibilidad de las palabras proyectadas, de modo que esas letras o fonemas desaparezcan y esas palabras se vuelvan incomprensibles. Un sistema de reconocimiento de voz determinara que letras forman los fonemas que están siendo cantados. Esos fonemas o letras cantados desaparecerán de las palabras proyectadas en el entorno blanco.
La duración de la performance es indefinida puesto que depende de la participación del público que regenera las imágenes a partir del envío de nuevos mensajes de textos. El objetivo de la cantante es como ya se dijo limpiar el espacio.

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Residua es una metáfora sobre la manera en la que la exacerbada cantidad de información afecta nuestra percepción de lo real. La exuberancia de la imagen finalmente atrofia esa percepción: la fascinación que históricamente ocasionó la imagen se desvanece en el espectáculo de la banalidad.
A partir de la participación del público y la cantante, se desata una batalla entre la proliferación caótica y creciente de imágenes y datos, y la necesidad de neutralizarlos mediante el canto para recuperar la limpidez original. La causa: el uso irresponsable de estas nuevas tecnologias. Celulares, chat, emails. La consecuencia: la imposibilidad de comunicar, de transmitir un mensaje claro.
Residua representa la búsqueda de la experiencia del sujeto contemporáneo, cercado por desechos de la cultura e indigestado de información.
En la presentación realizada en el Festival Tecnoescena en 2008, la compañía de danza butoh dirigida por Rhea Vojl fue invitada especialmente a participar de la performance. El material incluido en este video pertenece a esas presentaciones.


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